El bloque opositor sufrió un revés político con una estrategia política al abandonar el diálogo con el partido gobernante y sus aliados del bloque oficialista.
En ese diálogo, que empezó solo con representantes de los tres partidos tradicionales y el nuevo Partido Revolucionario Moderno (PRM), líder da la oposición, se amplió a instancias de esa última organización.
El PRM fue ganando terrero en esa mesa de diálogo porque sus solicitudes fueron aprobadas, como la de ampliar el abanico a representantes de todos los partidos políticos, lo que permitió que se debatiera en dos bloques.
Incluso, se aceptó el pedido del PRM de que entrara al juego la sociedad civil, que fue escuchada en dos ocasiones y luego ocupó brevemente el espacio dejado por la oposición en la mesa.
El retiro de la oposición fue justificado alegando las pretensiones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de reconfirmar a la membresía de la Junta Central Electoral, en especial a su presidente Roberto Rosario.
Esa ausencia le dejó sin un representante en el pleno y abrió el camino para que el expresidente Leonel Fernández lograra que se fuera electa nuevamente Rosario Graciano como miembro de ese organismo.
Hay que resaltar que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) sigue cosechando frutos de la alianza con el PLD, con la elección de Henry Mejía como miembro.


