El ex gobernador del Banco Central, Guilllermo Caram, demandó del Gobierno explicar las declaraciones del ministro de Hacienda, Simón Lizardo, en el sentido de aumentar los ingresos.
En documento enviado a ALMOMENTO.NET el economista indica que el gobierno debe explicar si va a seguir con la práctica equivocada aplicada durante los últimos años de propiciar reformas fiscales, creando nuevos impuestos o aumentando tasas, creyendo vanamente que de esa manera va a corregir el ya admitido déficit presupuestario del 3.4% del PBI.
Texto de la comunicación:
El gobierno está en la obligación de informar a la opinión pública y a los agentes económicos de la nación, cuales son sus intenciones precisas tras las declaraciones recientes del Ministro de Hacienda de “…hacer lo posible en aumentar los ingresos” para equilibrar el admitido “presupuesto deficitario”.
El gobierno debe explicar si va a seguir con la práctica equivocada aplicada durante los últimos años de propiciar reformas fiscales, creando nuevos impuestos o aumentando tasas, creyendo vanamente que de esa manera va a corregir el ya admitido déficit presupuestario del 3.4% del PBI: “los ingresos son de 14.1 % del PIB contra un gasto de 17.5% del PIB” según declaración aludida.
O si por el contrario entrará en razones aceptando propuestas de amplios sectores empresariales y opositores, de simplificar el sistema tributario, reduciendo impuestos y tasas unificadas; que han demostrado y siguen demostrando, en el país y en el mundo, que traducen aumentos de recaudaciones y reducciones en el déficit presupuestario.
Un examen del comportamiento fiscal durante los últimos 24 años demuestra que la mayor presión tributaria, medido por la relación ingresos tributarios con el PBI no garantizan resultados presupuestarios (ingresos tributarios menos gastos totales sin aplicaciones financieras) positivos; tal y como se observa e ilustra en el siguiente gráfico:
Nótese que mientras la presión tributaria mantiene una tendencia sostenidamente creciente por encima del 10% durante los últimos 24 años, los resultados presupuestarios tienden a ser progresivamente deficitarios hasta llegar a niveles preocupantes (negativos en el gráfico) a partir del 2008.
Hasta 2007 la presión tributaria se mantuvo al 12% del PBI mientras los resultados presupuestarios arrojaban un superávit de 0.3%; es decir que sobraba dinero.
Incluso, durante la administración de Balaguer (1991-1996) la presión tributaria era mucho menor (10.5%) mientras el resultado presupuestario era casi tres veces mas superavitario, (0.8%); es decir sobraba mas dinero.

