miércoles, noviembre 4, 2026

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La matanza en una escuela coloca a Pakistán en una encrucijada inaplazable

Islamabad, – La matanza de 132 estudiantes en una escuela de Pakistán ha colocado al Gobierno de Nawaz Sharif en una encrucijada y la necesidad de replantear su política hacia grupos insurgentes, tras años de acusaciones y llamamientos de países como Estados Unidos e India para que actuara contra ellos.

El asalto a la escuela gestionada por el Ejército puede quedar en el imaginario colectivo de los paquistaníes como una tragedia similar al 11-S estadounidense o al 11-M español y marca un nuevo umbral de brutalidad por parte del principal grupo talibán paquistaní, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), en un país acostumbrado a la violencia.

El TTP es un paraguas de varios grupos tribales creado en 2007 que buscan imponer un estado islámico y es aliado de los talibanes afganos, a cuyo líder, el mulá Omar, guardan lealtad.

Hace dos años dispararon a la joven Malala por su defensa de la educación femenina, una acción organizada por quien sería nombrado líder del TTP un año después, el mulá Fazlulá, quien tiene reputación de duro.

La masacre del martes fue una venganza a la operación militar que el Ejército ha lanzado en Waziristán del Norte y Khyber, que ha causado la muerte de unos 1.200 insurgentes y que llegó tras unas negociaciones fallidas con el Gobierno para poner fin a un conflicto que ha causado unos 2.000 muertos anuales en los últimos tiempos.

Las primeras reacciones del primer ministro, Nawaz Sharif, tras el asalto el martes, fueron poner fin a la moratoria sobre la pena de muerte para casos de terrorismo y reafirmar su determinación en la guerra contra los talibanes, sin distinguir entre «talibanes buenos y malos» hasta que «el último terrorista sea eliminado».

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