BILBAO.– La selección de Estados Unidos ha engrasado en la última semana la máquina con la que ha llegado a la Copa del Mundo España 2014 en el igualado, emocionante y animado grupo con sede en Bilbao, un Grupo C con indudable éxito deportivo y de público, que en la mayoría de los partidos ha abarrotado el Bizkaia Arena del colosal Bilbao Exhibitión Centre (BEC).
El ‘Team USA’ llegaba a la cuidad del Guggenheim, y a la cercana localidad de Barakaldo, donde está ubicada la cancha de juego, en medio de cierta decepción por las bajas sufridas en las últimas semanas y con la duda, aún no despejada, de si iba a ser capaz de hacer frente a la poderosa España y a su afamado juego interior con los Gasol, Pau y Marc, y Sergi Ibaka, figuras relevantes en la NBA.
Y precisamente por ahí, por su juego interior, los de Mike Krzyzewski han querido ir levantando el ánimo. Porque si ha habido dos jugadores que hayan llamado la atención en el BEC han sido los exhuberantes Kenneth Faried (13,8 puntos, 7,8 rebotes, 1 tapón y 21,6 de valoración) y Antonhy Davis (15,8, 6,4, 1,8 y 20,6), dos helicópteros que no han parado de patrullar el cielo vizcaíno.
Al ‘unicejo’ jugador de los ‘Pelicans’ de Nueva Orleans ya se le esperaba, pero el de los Denver Nuggets ha sido todo un hallazgo. Sin duda, el más brillantes de su equipo en la primera fase.
DeMarcus Cousins (9,6 y 4,6), de menos a más, se sumó a la fiesta de sus compañeros en los últimos días.
Curiosamente, EEUU ha dejado más que desear por fuera, por donde parecía llegar más robusto y con ausencias menos añoradas.
Pero los Derrick Rose (5,4), todavía andando el camino para ser el que era tras dos años sin jugar, Stephen Curry (9,4), James Harden (12,6) y compañía se han mostrado mas tímidos de lo esperado. O han guardado sus esencias para Barcelona o no lo van a pasar muy bien en la segunda fase.
Aunque ha mostrado una impresionante velocidad de crucero, con más de 100 puntos por partido y una diferencia media de 35 puntos sobre sus rivales, a los del ‘Coach K’ se les han visto un par de veces las costuras y han recibido un serio aviso.
En la segunda jornada, una Turquía que no ha dicho mucho más en esta semana les colapsó durante 20 minutos y le aguantó 10 minutos más para mostrar a España que una zona cerrada y detener el juego a nada que se embala es una estrategia que puede dar réditos frente a ellos; y el último día Ucrania les mantuvo el pulso 17 minutos.

