MANAGUA (AP) — El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dejó el domingo sin efecto una polémica reforma al Seguro Social que aumentaba las cuotas patronales de los trabajadores y que imponía un impuesto a los pensionados para atención médica. Durante los últimos días la situación provocó manifestaciones, violencia en las calles y saqueos comerciales en el país con un saldo de al menos 26 muertos.
“Quiero comunicarle a los nicaragüenses que en estos momentos estoy recibiendo el acta 308 del Consejo Directivo del Seguro Social, que dice que cancela la resolución anterior del 16 de abril del año 2018”, dijo el mandatario en un mensaje en cadena nacional.
A diferencia del sábado, en que Ortega apareció franqueado por la jefa de la policía, el domingo apareció con empresarios que generan unos 130 mil empleos y millones de dólares en exportaciones. El mandatario explicó que tomó la decisión después de escuchar el llamado de diversos sectores que pedían retroceder con la reforma y el cese de violencia, que también solicitó el domingo desde El Vaticano, el papa Francisco.
“Tenemos que buscar en una mesa de diálogo una mejor solución en este tema de seguridad social”, agregó el gobernante, quien invitó al cardenal Leopoldo Brenes a ser parte del diálogo con otros obispos de la Conferencia Episcopal.
Aparentemente la policía no intervino, lo que contrasta con la respuesta que habían dado a las manifestaciones y dejaron decenas de heridos y detenidos.
Los medios controlados por el Estado culpan a los manifestantes de los saqueos, mientras que los críticos conjeturan que se han permitido para presionar al sector empresarial, el cual ha fijado condiciones para negociar con el gobierno, incluido que se ponga fin a las reformas.


