QUITO. A escasos días de que elijan a su nuevo presidente, un tema ha dominado la atención de los ecuatorianos en las últimas semanas: la corrupción y los posibles vínculos de quien es y podría continuar como su vicepresidente.
Jorge Glas, quien aspira a mantener su posición como segundo del gobierno de la mano de Lenin Moreno, fue señalado la semana pasada porque presuntamente avaló una trama de corrupción en torno a los contratos para renovar las instalaciones de Esmeraldas, principal refinería del país. Glas y las autoridades han negado cualquier irregularidad y han dicho que todo es parte de una estrategia para ensuciar su campaña —que encabeza los comicios del 19 de febrero_, pero para algunos eso podría dañar la ventaja del oficialismo.
El nombre de Glas quedó en el centro de la tormenta cuando Carlos Pareja, exministro de Energía bajo investigación por el supuesto cobro de sobornos en torno a la licitación de obras de Esmeraldas, dijo que el vicepresidente no sólo sabía, sino que aprobó que se realizara la operación.
Pareja es buscado por la justicia y se cree que está en Estados Unidos, aunque las autoridades no le han dado validez a sus dichos sobre Glas.
El candidato puntero —Moreno— y el presidente Rafael Correa han dicho que sólo se busca ensuciar la imagen de Glas. El mismo Correa, quien está en el poder desde 2006 y ya no puede reelegirse, dijo que anticipaba nuevas acusaciones contra el vicepresidente e incluso dijo que podrían venir de su hermano Fabricio, con quien no lleva una buena relación.


