SANTO DOMINGO.- La toma del control del debate político por parte de la sociedad civil y el empresariado, ha obligado a los partidos a redefinir estrategias encaminadas a recuperar su espacio.
La marcada ausencia de las organizaciones políticas, en la presentación de soluciones y propuestas ante los temas que afectan a la ciudadanía, ha sido capitalizada por el empresariado y la denominada sociedad civil para acrecentar su protagonismo en los espacios de diálogo y toma de decisión.
Temas como la calidad en la educación, la salud, fortalecimiento institucional, medio ambiental, acceso a la tecnología, calidad de vida y otros no menos importantes han sido relegados a un segundo plano por los partidos, los cuales se han sumido en determinar quien le representará en el proceso electoral venidero.
Las pugnas escenificadas por las distintas facciones a lo interno de las organizaciones políticas en busca de representar las franquicias o adueñarse de las candidaturas, ha traído como consecuencia que los partidos se hayan desvirtuado de la realidad social.
Las organizaciones políticas han pasado de ser entes de transformación social, a simples maquinarias electorales que solo se activan para las elecciones con el propósito de ocupar espacios de poder que les permitan saciar las apetencias de sus principales dirigentes.
A pesar de que hasta el momento los partidos constituyen la única herramienta que la democracia dominicana otorga al ciudadano para ocupar los diversos estamentos de poder del Estado, la sociedad civil y el empresariado en una evidente estrategia están aprovechando la coyuntura para venderle a la sociedad que representan el sector más comedido y racional del país.


