SANTO DOMINGO. El silencio del presidente Danilo Medina en relación a la marcha contra la impunidad del 22 de enero, organizada por grupos de la sociedad civil y apoyada por la oposición política, llama la atención de la población que espera una respuesta contundente que lleve a la justicia a los culpables del hurto de los recursos del Estado.
La manifestación, reportada como exitosa, superó una grosera campaña a través de distintos medios de comunicación ejecutada por defensores del Gobierno y unificó voces dispersas en todo el país que luchan contra la corrupción, en momentos que esta se ha desbordado. Recordemos, por citar un ejemplo, que unos “vivos” “vendieron” un barrio con sus iglesias, destacamentos policiales, escuelas, colmados y sus habitantes.
Sin embargo, montado sobre el éxito de la masiva actividad sus organizadores adelantan pasos para convocar a otro evento similar, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, capital de la región cibaeña que la componen 14 provincias.
Algunos personeros del Gobierno se refirieron a la marcha, movidos porque su éxito no se puede ocultar. Ignorarla sería contribuir a su difusión, pero en ningún caso se puede interpretar como una postura oficial.
Temístocles Montás, dirigente del partido oficial y ministro de Industria y Comercio la calificó como una gran demostración cívica que fortalece la democracia y envía buenos mensajes al Gobierno.


