La Unidad Democrática ha respondido este jueves, tras varios días de discusión interna y asesorada por «expertos en negociación», a la propuesta para retomar la Mesa del Diálogo enviada la semana pasada al Gobierno y a la oposición por el Vaticano y los ex presidentes hispanoamericanos, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, titulada Acuerdo de Convivencia Democrática.
Y su negativa es tan concluyente que, en un comunicado a la nación, define como «capítulo cerrado que no se volverá a abrir» al «experimento de diálogo» que se llevó a cabo en Venezuela entre el 30 de octubre y el 6 de diciembre.
«El régimen no tiene palabra y sin garantías no tiene sentido llegar a acuerdos con quien no tiene la menor intención de cumplirlos», destaca en el comunicado. La oposición se queja que de que el diálogo estuvo «mal planteado desde el principio, al carecer de mecanismos para la verificación y garantía del cumplimiento de acuerdos».
La Unidad destaca en su pronunciamiento los mismos puntos ya expresados en la carta enviada por Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, a Nicolás Maduro: los avances mínimos en el corredor humanitario de medicinas, la liberación de presos políticos, la legalización del Parlamento y la concertación de un cronograma electoral.
Sólo fueron liberados 16 prisioneros de los más de 100 que permanecen en las cárceles bolivarianas. A ellos se han añadido los siete capturados durante la primera operación a mediados de enero del Comando Nacional Antigolpe,encabezado por el nuevo vicepresidente, Tareck El Aissami. Entre ellos, el diputado suplente Gilber Caro, quien permanece en una penal común, acusado de terrorismo, pese a poseer inmunidad parlamentaria.
La Unidad asegura que, tras estudiar el Acuerdo para la Convivencia Democrática de los facilitadores, ha llegado a la «convicción» de que tiene que elaborar un texto propio en el que «toda la sociedad democrática plantee a la comunidad internacional sus demandas y propuestas para la restitución del hilo constitucional y el retorno de nuestro país a la democracia».
Las elecciones venezolanas se encuentran hoy en la unidad de cuidados intensivos. El Gobierno suspendió el proceso revocatorio contra Nicolás Maduro yretrasó sine die las elecciones a gobernador, que debieron celebrarse en diciembre y que hoy todavía no tienen fecha. Las excusas oficialistas fueron variadas, desde la falta de presupuesto hasta el desinterés del pueblo por votar, pasando por el «mal» comportamiento de la oposición. Todas las encuestas adelantan que la derrota del Gobierno sería histórica.
La respuesta de la alianza multicolor acaba con un llamado a la protesta pacífica, «combinando las grandes movilizaciones con actividades de contacto directo cara a cara y casa por casa», incluso con actividades sorpresivas. El fracaso del diálogo y la división interna de la oposición pasaron factura en las protestas del lunes pasado, que sólo reunieron a unas pocas miles de personas.



