La canciller alemana, Angela Merkel, expresó hoy su respaldo al propósito de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, de destinar el superávit de 2016 a amortizar la deuda estatal, frente a las exigencias de sus socios de Gobierno de reforzar las inversiones.
El objetivo de Schäuble está «cargado de sentido», dijo el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, en un encuentro rutinario con los medios, para enfatizar que la canciller «compartía» la perspectiva de su ministro.
La fuente gubernamental recordó, asimismo, que ese fue ya el proceder del departamento de Finanzas en anteriores ejercicios, cuando también se registró un superávit.
El portavoz del Ejecutivo respondió así a una pregunta sobre las aparentes diferencias dentro de la gran coalición acerca del destino que debía darse a los 6.300 millones de euros de superávit con que el Gobierno federal cerró el ejercicio de 2016.El ministro de Economía y líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, criticó ayer el propósito de centrarse en la amortización de la deuda y dijo, a través de su cuenta en Twitter, que Schäuble no debería «dedicarse a acumular el dinero generado por el ciudadano».
En sentido parecido se pronunció la secretaria general del SPD, Katarina Barley, quien imputó al titular de Finanzas una especie de «fetichismo amortizador».
Desde la también gobernante Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el ministro de Finanzas de ese próspero «Land» (estado federado), Marcus Söder, instó a su colega del Gobierno federal a «devolver» al ciudadano parte de lo recaudado.


