Un juez brasileño aceptó hoy abrir un nuevo juicio contra Luiz Inácio Lula da Silva, el cuarto en que el expresidente pasa a la condición de procesado, con base en una denuncia en que la Fiscalía lo acusa de los crímenes de tráfico de influencias, lavado de dinero y asociación para delinquir.
La denuncia de la Fiscalía fue acatada por el juez décimo federal de Brasilia, Vallinsney Souza Oliveira, quien también aceptó las acusaciones contra uno de los hijos del exjefe de Estado, Luiz Claudio Lula da Silva, informó este viernes su despacho.
La denuncia es fruto de las investigaciones realizadas en el marco de la conocida “Operación Zelotes”, que desde 2015 investiga supuestas irregularidades en el Consejo Administrativo de Recursos Fiscales (CARF), departamento del fisco encargado de sancionar a los defraudadores de impuestos.
De acuerdo con la Fiscalía, Lula, cuando ya había dejado la Presidencia, intercedió ante su ahijada y sucesora, Dilma Rousseff, para que el Gobierno prorrogara un incentivo fiscal que favorecía a las empresas fabricantes de vehículos.
A cambio de ese favorecimiento, dos consultores contratados por la industria automotor depositaron 2,5 millones de reales (unos 735.000 dólares) en una cuenta bancaria del hijo del expresidente, según la acusación.
“La Fiscalía sostiene que la promesa de interferir en el Gobierno realizada por parte del expresidente Lula benefició a su hijo, Luiz Cláudio”, según la denuncia acatada hoy por la Justicia.


