Una vez que asuma la presidencia, Donald Trump probablemente tratará de revertir muchas de las medidas de protección ambiental impulsadas por el presidente Barack Obama, por lo que se desprende de su retórica de campaña contra las regulaciones y a favor de la explotación petrolera y de la industria del carbón.
Trump opina que el cambio climático no es más que un invento y que ha dicho que «cancelará» la participación de Estados Unidos en el crucial Acuerdo de París.
Y aunque no ha dado detalles de sus planes, su elección es mal augurio para las iniciativas de protección ambiental, vaticinan expertos en el área.
Aseguran que es probable que el gobierno Trump trate de debilitar o derogar la Ley de Energía Limpia, una iniciativa de Barack Obama que buscaba reducir la contaminación por carbón, en un esfuerzo por contrarrestar el cambio climático.
La ley ha sido objeto de demandas y está ahora en manos de un tribunal federal, pero aun si sobrevive, es probable que el gobierno de Trump trate de invalidarla. Ello, sin embargo, no será tan fácil.
«Nosotros no consideramos que esa ley haya muerto. Tenemos varios recursos para defenderla», dijo David Goldston, director de asuntos gubernamentales del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales. «El no puede simplemente hacer sonar los dedos y hacer que las regulaciones desaparezcan. Mucha gente se enojaría, y eso haría que el Congreso actúe con cierta cautela».
Cualquier intento por derogar la ley o el Acuerdo de París serían medidas sumamente impopulares, sostienen los expertos. Según las encuestas, la mayoría de los votantes en por lo menos dos estados creen que el cambio climático es un problema grave.


