La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, promulgó hoy una ley que tipifica los delitos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, estableciendo penas de hasta diez años de prisión.
La normativa castiga las torturas cometidas por un empleado público o particulares en funciones públicas, así como los instigados o con conocimiento de algún funcionario, destacó Bachelet en un acto celebrado en el palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo.
Las penas pueden ser más graves cuando la tortura o malos tratos se cometan junto a otros delitos, indicó la mandataria.
«Desgraciadamente sabemos que la tortura y los tratos crueles suelen cometerse junto a otros delitos, como homicidio o violación, y entonces la ley establece penas más graves, que pueden llegar hasta presidio perpetuo calificado», precisó.
El presidio perpetuo calificado es la pena máxima que establece el sistema procesal chileno y establece que el condenado no puede acceder a ningún beneficio carcelario antes de cumplir 40 años efectivos en prisión.
Cuando se trate de actos crueles, inhumanos o degradantes que no califiquen como torturas, la pena puede llegar hasta los cinco años de prisión.
La nueva ley, dijo la mandataria chilena, se ocupa no solo de las torturas que genera daños físicos a las víctimas, sino que incluye otras figuras, como la tortura psicológica y la violencia sexual.
Se trata, dijo Bachelet, de un tipo de violencia «que es invisible cuando las víctimas son mujeres y se le considera un delito menor».
«Considerar las tres dimensiones de las torturas, física, psicológica y la violencia sexual, nos pone a la altura de los más recientes avances en materia de prevención de este flagelo en el mundo», resaltó.


