Ritmos rotos, luces hipnóticas, imágenes que bailan y muchas ganas de celebración es la fórmula química que The Chemical Brothers lleva depurando más de veinte años y que hoy ha transportado al público de Barcelona a paraísos electrónicos.
Los de Manchester han ofrecido en el Poble Espanyol de Barcelona el primero de los cuatro conciertos españoles de su actual gira europea, que los llevará mañana a Madrid, el próximo sábado Barakaldo (Vizcaya) y el lunes a Santiago de Compostela (Galicia).
En Barcelona el engranaje ha funcionado y la pareja de músicos que componen The Chemical Brothers ha conseguido su objetivo: crear un ambiente psicodélico donde la gente conecte con la música y se sienta libre para bailar y viajar a otros mundos.
A la hora prevista, el escenario se ha llenado de humo azul y rayos de luz verdes, y el público ha levantado sus teléfonos móviles para inmortalizar el momento en el que Tom Rowlands y Ed Simons aparecieran, pero todas las imágenes deben haber salido movidas, porque el primer tema ha sido nada más y nada menos que «Hey Boy, Hey Girl», un himno de la música electrónica de los noventa que ha hecho saltar el resorte.
Era de esperar este inicio porque este temazo ha abierto los anteriores conciertos de la gira, y también abrió el de Barcelona de hace año y medio en el festival Sónar.
La misma imagen del bailarín a rayas, tan simple y efectiva, que acompañó este tema en el Sónar, ha aparecido hoy en la gran pantalla situadas tras los músicos.



