La final del Abierto de Estados Unidos entre el serbio Novak Djokovic y del suizo Stan Wawrinka agita una rivalidad que va y vuelve hace tres años y que ha dejado cuentas pendientes.
Djokovic, último campeón y quien llega a la séptima final del Abierto, arribó tras cumplir un recorrido muy extraño, sin mostrar su mejor tenis.
El serbio, dueño de 12 títulos de Grand Slam, superó seis rondas con tres partidos completados, otros dos en los que su rival abandonó y el restante ni siquiera lo jugó.
Tras ganar en el debut al polaco Jerzy Janowizc, no jugó la segunda ronda por la baja por lesión del checo Jiri Vesely. Y solo disputó seis juegos con el ruso Mikhail Youzhny, que se retiró por molestias en la pierna izquierda.
Djokovic jugó el partido de la cuarta ronda frente al joven británico Kyle Edmund al que ganó en tres sets. En cuartos superó al francés Jo-Wilfried Tsonga, que tampoco pudo concluir por una lesión en la rodilla izquierda al comienzo de la tercera manga.
Su triunfo en las semifinales a expensas de otro francés, Gael Monfils, tuvo polémica pues a su rival le abuchearon por presunta desgana.


