El dolor de Amparo de los Santos, abuela de la menor violada, amordazada y asesinada el pasado domingo, se sentía en cada palabra que pronunciaba al recordar a su pequeña nieta de cinco años, a quien tres menores, cuyas edades oscilan entre los 10 y 16 años, le arrebataron la vida.
La voz de Amparo se escuchaba gastada. Sus ojos rojos daban la impresión de que ya no podían botar una lágrima más, pero al recordar que el lunes, día en que los restos de su nieta fueron sepultados en el Cementerio Cristo Salvador, tenía planificado inscribirla en primero de básica, curso al que la niña pasó con excelentes calificaciones, no pudo contener las lágrimas.
“Mi niña era muy juguetona y estudiosa. Pasó de preprimaria a primero de básica con notas excelentes, incluso, ayer (el lunes) yo la iba a inscribir nuevamente en el colegio”, expresa cabizbaja.
Cada año llegaban muchísimos regalos a la casa por su notas “de verdad que esos muchachos nunca van a entender el daño que nos hicieron”.
“Le regalaban juegos y libritos. Era una niña muy especial”, agregó.
Expresa que los profesores de la menor se dieron cita al velatorio y recordaron a la niña como una persona que iba a tener un gran futuro, porque era aplicada.



