Turquía ha sufrido este viernes un intento de golpe militar que ha puesto contra las cuerdas durante varias horas al Gobierno democrático y al presidente Recep Tayyip Erdogan, que ha llamado al pueblo turco a salir “a las plazas” para resistir ante los soldados rebeldes, al igual que todos los partidos de la oposición, lo que ha sacado a miles de personas a las calles hasta hacer fracasar el levantamiento. “Ningún poder está por encima de la voluntad popular”, ha prclamado Erdogan tras el golpe, cuando ha regresado a Estambul aclamado por sus partidarios.
El Servicio de Inteligencia de Turquía (MIT) ha dado por fracasada la intentona golpista en torno a las 2:30 horas del sábado (1:30 hora peninsular española), aunque ha indicado que aún quedaban algunas bolsas de resistencia por parte de los militares rebeldes; así, el Parlamento turco en Ankara, la capital del país, ha sido blanco de varios proyectiles lanzados desde aviones de los rebeldes, cuando el golpe ya se consideraba fallido. En total, según los medios locales, ha habido una veintena de muertos y un centenar de heridos por la asonada.
En cualquier caso, el primer ministro turco, Binali Yildrim, ha asegurado que la situación está bajo control y que los principales cabecillas del levantamiento han sido arrestados. Las cadenas de televisión turcas han mostrado imágenes de los ciudadanos celebrando el final del golpe y de soldados detenidos por agentes de la policía; los periodistas de la propia televisión pública TRT, que ha sido tomada por los sublevados y ha cesado su emisión durante varias horas, han aparecido dando rienda suelta a su alegría cuando la cadena pública ha vuelto al aire.


