Por Robert William Del Orbe Antonio
PERIODISTA
Desde los inicios de la vida, los seres humanos, se han visto obligados a ejercer la caza como una forma de buscar alimentos, se trata de un instinto natural para mantener la supervivencia.
Es por ello que resultan diversas las formas desarrolladas por los individuos y su colectividad hacia los fines de perfeccionar en cada momento la precisión de matar a su presa y comerla.
Desde tiempos remotos la causante de dar muerte a miles de animales por parte de los humanos, no era otra cosa que la propia lógica de la cadena alimenticia, propiamente establecida por la naturaleza en todos los ecosistemas del mundo.
Es obvio que los tiempos fueron impregnando a las generaciones subsiguientes un tipo de ADN, que presentaba a las sociedades y sus respectivos grupos más civilizados,un código llamado educación que fue disciplinando a este hombre rudimentario,hasta convertirlo en un ente CIVILIZADO.
No menos cierto este hombre civilizado guarda en su conducta aprendida un pasado prehistórico cargado de violencia, angustias, apetitos sexuales entre tantas situaciones anómalas que forman parte de su propia existencia.
Todo esto lo traemos a colación por los altos niveles de violencia y delincuencia registrados en los últimos años en la República Dominicana, situación que ha generado alta preocupación en todos lo sectores de la vida nacional, entre ellos, sociedad civil, gobierno, iglesia, familias, Ministerio Público, y los legisladores de la Cámara de Diputados y Senadores de la Cámara alta.
A iniciativa del Diputado del Partido Reformista Social Cristiano, Ito Bisonó quien presento el proyecto que modifica la Ley sobre el Control y Regulación de Armas de Fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, y endurece las penas a los violadores de la normativa.
La iniciativa, es de la autoría del diputado del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Víctor -Ito- Bisonó, quien busca combatir mediante esta ley el tráfico ilícito de armas de fuego, que pone en riesgo a los ciudadanos dominicanos.
El proyecto establece endurecer drásticamente el uso, porte, tenencia y comercialización de las armas ilegales, y criminaliza el tráfico de armas de fuego, así como la alteración y modificación del arma de fuego.
Bisonó expuso que eso permitirá que muchas empresas nacionales y extranjeras puedan invertir en la industria que produce aquellos componentes y accesorios para el ensamblaje de armas.
La tipificación como delito de una determinada conducta tiene como objetivo garantizar al Estado la posibilidad de enjuiciar a los autores de la misma y la consiguiente aplicación de la pena, tal y como se pone de relieve por el Programa de Acción de las Naciones Unidas (ONU).
Lo cierto es que la fiebre no está en la sabana,obviamente soy de los que entienden que lo expuesto en el proyecto de ley sobre control y regulación de armas de fuego por parte del legislador Bisonó, es sumamente interesante, sin embargo la raíz del auge de muerte por armas de fuego está ligado al auge de armas de de fuego a manos de delincuentes, lo que manifiesta que el principal causante del problema se ha debido a los siguientes factores:
1-Falta de control en la frontera con Haití por parte de las Fuerzas castrenses de nuestro país.
2-Poco nivel de educación en gran parte de la ciudadanía
3-Prohibición de importación de armas de fuego desde hace mas de 12 años.
4- Bajos sueldo en los sectores militares y policiales.
5-Alto numero de armerías en manos de militares y policías de alto rango.
6-Un alto nivel de desempleo en ciudadanos jóvenes.
7-Irresponsabilidad esencialmente paternal.
Para concluir,no es correcto desarmar a los ciudadanos que teniendo justificación para el porte y tenencia de un arma de fuego conforme lo establece la ley-36, sobre armas de fuego,se deje expuesto al colectivo y que la delincuencia sigan haciendo de las suyas.
De forma urgente hace falta una política en materia de seguridad ciudadana que pueda ser generadora de respeto y CONFIANZA hacia el ciudadano de forma tal que cada día miles y miles de personas se desprendan de estas armas de fuego como resultado de un adecuado plan de acción por parte de las autoridades y la colaboración de todos los sectores que forman parte de la sociedad dominicana.


