El presidente de Israel, Reuven Rivlin, instó hoy en un discurso ante el pleno del Parlamento Europeo (PE) a mejorar las condiciones de vida de los palestinos para incrementar la estabilidad en la región y combatir el extremismo, más que pensar en volver a corto plazo a la mesa de negociación.
«Crear los términos necesarios para reemplazar la próxima guerra con programas que beneficien a ambas partes», destacó Rivlin ante la Eurocámara, que visita en el marco de un viaje a Bruselas que le va a hacer coincidir hoy en la misma ciudad con el presidente palestino, Mahmud Abás.
Rivlin alertó de que las «condiciones prácticas» y las «circunstancias políticas y regionales» para alcanzar un acuerdo permanente con los palestinos «no se están materializando».
Para ello, pidió en primer lugar un «liderazgo eficaz» por parte de los palestinos, fragmentado hoy en día entre la Autoridad Palestina y Hamás, y en segundo lugar, una «infraestructura regional y económica razonable», lo cual pone en peligro «la plaga» que a su juicio constituye el terrorismo yihadista.
«A este escenario preocupante, añadan la situación económica desesperada, la pobreza y la falta de infraestructura en Gaza, Judea y Samaria, que continuarán la desestabilización y alimentarán la violencia», consideró.
Ante esa situación aseguró que su país está y seguirá dedicando «vastos esfuerzos» incluso «corriendo complejos riesgos de seguridad», pero alertó de que «la intervención de Israel sola no será suficiente».
Por último, lamentó que la «falta total de confianza entre las partes a todos los niveles, muy a mi pesar», lastre la posibilidad de un acuerdo de paz.
«Mientras pasan los años y las rondas de negociaciones fracasan una y otra vez (…) la asunción de una falta de voluntad muestra ser fundamentalmente errónea» e «ignorar las circunstancias, capacidades y la situación actual sobre el terreno», opinó.
Rivlin dijo estar «harto y cansado de este círculo vicioso sangriento», y habló «en nombre de una nación que aborrece la guerra y desea la vida y la paz».
«Uno no puede esperar mejores resultados mientras recurre a las mismas perspectivas y herramientas que han fallado una vez tras otra», señaló, y consideró que la iniciativa francesa de aunar a las partes para que vuelvan a la mesa de negociación «adolece de los mismos fallos fundamentales».
A su juicio, «el intento de volver a las negociaciones por volver, no sólo no nos acerca a la esperada solución sino que más bien nos aleja de ella», una situación de «desesperanza» que reconoció que atiza el fundamentalismo y mina los esfuerzos de los moderados.
Por todo ello, pidió invertir en una «infraestructura para la confianza» y en la «vida y dignidad de ambos pueblos».


