La exsecretaria de Estado Hillary Clinton mira ya a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos tras un largo periodo de primarias enfrentada al senador Bernie Sanders, y apelando a la historia al convertirse en la primera mujer candidata a la Casa Blanca.
Tras los resultados del martes, jornada en la que los demócratas se disputaban los delegados de seis estados, Clinton ya superó los 2.383 necesarios para asegurarse la nominación, contando con los superdelegados (cargos electos u orgánicos del partido con libertad de voto que no tienen que seguir el dictado de las urnas).
Después de su derrota en 2008 ante el actual presidente, Barack Obama, de cuyo gobierno luego fue secretaria de Estado, Clinton reivindicó este martes haber logrado romper con las barreras de género, y conseguir que Estados Unidos esté más cerca de tener una presidenta por primera vez en la historia.
«Hemos logrado algo histórico esta noche», dijo ante miles de seguidores en la sede de su campaña en Brooklyn (Nueva York). «Pero aunque esta noche hemos hecho historia, tenemos que seguir trabajando para continuar escribiéndola», aseveró, aludiendo a los comicios de otoño.
No obstante, el camino de Clinton de aquí a noviembre no será tan sencillo tras un periodo de primarias completamente inusual para el país con la sorprendente victoria del magnate Donald Trump del lado republicano, y la presión ejercida por el movimiento de Sanders, aupado por los más jóvenes, y que tampoco nadie esperaba.
Con el magnate inmobiliario en la esquina opuesta del ring, Clinton peleará con un aspirante que ha dejado atrás cualquier regla de corrección política, que no tiene miedo al ataque y que seguro promete unos debates presidenciales inéditos, claves en las campañas presidenciales estadounidenses.


