El pastor evángelico Fidel Lorenzo, presidente de la Confederación Nacional de Unidad Evángelica (Codue), manifestó ayer que lo que más le preocupa de la Iglesia Menonita Conservadora es que el pastor prácticamente invalida el rol de los padres sobre los hijos y de los esposos sobre sus esposas por igual.
“Los pastores menonitas conservadores usurpan la función del hombre en la casa, tanto de las familias que son de la iglesia, como de aquellas en la que uno de sus hijos se convierte, pues desde ese momento la figura de autoridad no es el padre o la madre, sino él”, dijo.
Explicó que es tan extrema su incidencia, que en el caso en que un solo de los miembros de una familia se convierte, termina mudándose de la casa.
“Esa es la práctica común entre ellos, establecer una separación de las familias que se expresa también en echar de la casa al miembro que no es de su religión”, agregó.
Calificó el estado de fe de los menonitas conservadores como intoxicante, porque llevan al miembro al extremo de no expresar sentimiento de tristeza con la pérdida de un familiar, y citó lo ocurrido con un joven que en la riada de la comunidad Carrera de Yeguas en el año 1982, a quien se le ahogó toda su familia y en el funeral cantaba “estoy contento con mi Dios”.
“Las personas que se van de la iglesia son tratadas como si fueran leprosos, aislados y apartados completamente.
Los líderes se apoderan de la parte emocional y de decisiones en las familias”, dijo.
Agregó que además a las personas se les limita intelectualmente, porque ninguno de ellos prodrá ser médico, enfermera, profesor, ingeniero o abogado.
Expresó que esta religión les impide que puedan de manera libre explorar y conocer a Dios en todas sus dimensiones.
“Esta religión incentiva la disgregación de la familia. Yo conozco jóvenes que los padres los han echado de la casa y han sufrido mucho, porque los consideran inmundos”, agregó.



