La cooperación internacional no reembolsable que recibe República Dominicana cada año, por el orden, de acuerdo al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), de los US$82 millones a niveles de 2014, debe ser alineada, en la medida de lo posible, con la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) y el Plan Plurianual del Sector Público (2013-2016), con los fines de que fundamente la mejora de las condiciones económicas e institucionales del Estado dominicano.
Luis H. Vargas, economista, entiende que la disonancia entre las estrategias trazadas en forma de la Ley, como la END, y las transferencias no reembolsables recibidas de otras naciones en forma de cooperación es de los principales desafíos planteados para República Dominicana en esta área de diplomacia económica.
“En ese sentido, es necesario definir cuáles sectores son prioritarios en la nación dominicana, con fines de que el personal diplomático o el servicio exterior proponga por vías correspondientes que esas naciones, de acuerdo a sus fortalezas y experiencias, colaboren en el impulso de dichas áreas, así las relaciones bilaterales, en caso de que así sea la cooperación se fortalezcan más”, en palabras de Vargas.
Por otro lado, el economista estima que República Dominicana está a tiempo de abandonar la autoimagen exclusiva de receptor de transferencias de cooperaciones no reembolsables por parte de otras naciones, sino que el país tiene que ser más activo en torno a prestar cooperación, porque tiene el potencial nacional para hacerlo con resultados sobresalientes.
Un ejemplo de esto es la transferencia de conocimiento o experiencia que técnicos en materia de turismo llevan a cabo en favor de El Salvador, en el marco del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), para que esta nación de la costa del océano Pacífico trabaje por las oportunidades de su oferta de viajes. “Asimismo, allí tenemos Haití, con el cual podemos tener excelentes programas de cooperación. El Estado dominicano puede proponerse tener un departamento de cooperación para el desarrollo de la República de Haití, con su presupuesto, su personal con prerrogativas administrativas y el know-how que hace falta para tener éxito en esa labor”, declaró el Vargas.
El profesional propugna porque sean más empoderados los departamentos de cooperación instalados en diversos ministerios, con el presupuesto adecuado y la guía de la Cancillería.


