El Gobierno colombiano y las FARC han confirmado un secreto a voces: la firma de la paz no se producirá el 23 de marzo, como estaba previsto. «Por cumplir con una fecha no voy a firmar un mal acuerdo. Después de tanto esfuerzo, yo le digo a la contraparte: pongamos otra fecha», ha declarado el presidente Juan Manuel Santos el martes, insistiendo en que «no se está negociando con amigos, sino con enemigos».
Queda así cubierta de brumas la foto en La Habana del pasado 23 de septiembre, cuando Santos y Rodrigo León Echeverri alias ‘Timochenko’, el líder de las FARC, anunciaron en la capital cubana, en presencia del mandatario Raúl Castro, un entendimiento común para abordar el fin definitivo del conflicto. Su compromiso consistía en alcanzar un acuerdo de paz en seis meses.
«Estamos de acuerdo con lo que él dijo, que no hay condiciones para el 23», confirmaba ayer Joaquín Gómez, uno de los negociadores de las FARC en La Habana. «Estamos de acuerdo en que de manera consensuada acordemos otra fecha», añadía.
Una fecha ‘irreal’
Es la primera vez que el presidente lo reconoce en público, pero ya existían antecedentes. Este lunes, la canciller y plenipotenciaria del Gobierno en la mesa de conversaciones, María Ángela Holguín, dijo en España que el 23 de marzo «habrá algo: vamos a ver si es la firma total del acuerdo o si es la firma de alguna parte». Y el propio mandatario, durante su visita a Washington (Estados Unidos) en febrero, advertía que «si la firma del acuerdo se retrasa algo, tampoco pasará nada».
Tras el acuerdo de justicia y víctimas alcanzado el 15 de diciembre, fuentes de las FARC ya aseguraban a este periódico que la fecha pactada era «irreal», pues no iba a dar tiempo a llevar adelante todo lo que faltaba por concretar. Hablaban de contar seis meses a partir de entonces, por lo que la firma se pospondría hasta mediados de junio.
¿Podría peligrar la paz en Colombia? No parece una posibilidad real, pues ambas partes hablan de «un proceso irreversible, salvo catástrofe». ¿Por qué no se cumplirán las fechas pactadas, entonces? Aprobar cuatro de los cinco puntos del acuerdo (desarrollo agrario, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas y víctimas) ha llevado más de tres años, desde el inicio de conversaciones en La Habana el 4 de septiembre de 2012.
El punto más delicado, el del fin del conflicto, han querido acelerarlo en apenas unos meses. Quedan asuntos muy delicados sin definir y algunos flecos sueltos entre las cuestiones aprobadas. Uno de los escollos más importantes es el de concretar dónde, cuándo y cómo se concentrarán los guerrilleros.


