El auge de la música urbana y la cada vez mayor influencia de los intérpretes extranjeros en el gusto local ha sido expuesto en múltiples ocasiones al analizar la caída que está teniendo la balada dominicana, sin embargo son pocas las posibles soluciones que se plantean.
Pero hay quienes piensan que “rescatar” la balada no es imposible, sino que requiere de mucha entrega por parte de los exponentes. Tal es el caso de la baladista dominicana Diomary La Mala, nominada como artista del año a los Premios Soberano 2016.
Diomary, que se instaló hace un año y medio en Santo Domingo, no ha parado de trabajar. Conciertos, apertura a artistas locales e internacionales, presentaciones semanales en bares, un musical, participación en programas y decenas de entrevistas hicieron del 2015 el año de esta artista que asegura vivir de la música que ama: la balada.
La intérprete cree necesario que todos los baladistas se unan para preservar el género, y que prime la perseverancia, la fuerza, el deseo y sobre todo la esperanza por parte de los artistas; que no desmayen y trabajen arduamente.
Diomary puso en marcha el año pasado un proyecto que denominó como “Quisqueyanas” y fue presentado en el marco de la celebración de la XVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo.



