Los tiempos han cambiado y con ello las creencias y tabúes. Hoy día es normal ver en internet y redes sociales en general todo tipo de videos, los cuales ya hasta se reproducen solo gracias a los furtivos avances tecnológicos.
Compartir videos es algo muy de moda, sobre todo cuando los contenidos están cargados de sexualidad, sensualidad y desnudos, que, según el mercadólogo Pablo Ross, es una fuente de ingreso segura.
“El morbo vende y todo el que hace arte masivo sabe eso. Hace muchos años que artistas se apoyan de eso para vender sus discos”, manifestó Ross.
Durante años, artistas como Rihanna, Jennifer López, Pitbull, Kanye West, entre otros han recurrido a esto y, de igual manera, exponentes de la música urbana en general.
Sin embargo, tanto las imágenes como los vestuarios utilizados en dichos videos, o por las figuras en general, repercuten en aquellos que son seguidores de los mismos.
“Todas esas imágenes influyen en la formación del espectador. Puede ser vista por un individuo con aceptación o rechazo, dependiendo de la conciencia moral o formación de la persona, y servir hasta de modelo porque cualquiera que ve eso o lo quiere imitar o le desagrada”, explica el semiólogo Odalis Pérez.
Según el productor y conductor Ramón Pastrano, los videos con contenido sexual influyen negativamente en la juventud e incita al consumismo y ‘echa vaineo’, lo cual constituye una presión para los jóvenes.
En adición a esto, la falta de un órganismo que regule y/o controle el material visual que circula en las redes, lo cual se hace difícil por la rapidez y facilidad con la cual todo tipo de multimedia se difunde a través de las redes.
“Cualquiera tiene un celular ahora y eso es lo que se le vende a la juventud ahora; una imagen sexual, sensual y exhibicionista”, puntualiza Pastrano.


