Puede ser un gatito o un jaguar, cuando un felino es acorralado es que mayor peligro representa, y cuando es otro de su especie quien pone la presión, entonces el desenlace suele ser volcánico.
La tesis, de autor desconocido, ha quedado demostrada en cuatro de los últimos choques de la serie final en la que quien creía que lo había visto todo en béisbol ha tenido que abrir espacio para actualizar sus archivos.
Unos Tigres contra las cuerdas, que no conocen mañana, salen esta noche (7:30 p.m.) ante unos Leones dispuestos a liquidar antes de que termine de despertar un monstruo con todas las herramientas para remontar una pelea que pudo terminar el domingo.
“Nosotros tenemos chance, en el béisbol nada está escrito, el Licey es el Licey, todo el mundo sabe que este conjunto es peligroso”, dice Engel Beltré, cuyo imparable fue clave para lograr la primera victoria.
Por el bando “colorao” sólo se habla de pasar la página, y pensar que esta noche pueden cantar “shake, shake, shake”, al final del juego para levantar su corona 16, cuatro de ellas en los últimos siete torneos.
“Hablé con los jugadores, y ellos están con la frente en alto. Fue un diálogo de motivación, y los muchachos están conscientes de que están enfrentando a un fuerte competidor”, indicó Luis Rojas, mánager del Escogido.
“Lo que yo más quería era que si (Juan) Miranda se arrastraba lo hiciera por los dominios de Pedro López. Ese muchacho tiene las manos de seda”, dijo Rojas, en alusión al error cometido por el torpedero, que permitió entrara la carrera que definió el choque presenciado por poco más de 12 mil personas.



