El ministro de Petróleo de Venezuela, Eulogio Del Pino, detallará este miércoles en la reunión que celebrará en Viena la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con otros no petroleros el plan con el que busca que el crudo se estabilice entre los 70 y 80 dólares el barril.
El también presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) será el encargado de detallar en la capital austríaca, en la II Reunión Técnica entre actores de la OPEP e importantes productores No OPEP, un plan sobre el cual el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha adelantado algunas aristas en los últimos días.
Entre estas destaca que la banda de precios propuesta por la nación suramericana se sustente en una contracción progresiva de la producción ofertada, tanto por miembros como no miembros de la OPEP, un recorte que se vislumbra con escasas posibilidades.
Un precio mínimo de 70 dólares por barril «garantiza las inversiones necesarias para la continuidad de la producción de hidrocarburos a escala mundial y pondría fin a la inestabilidad del mercado petrolero, que hace daño a la economía de las naciones productoras», dijo Maduro el viernes pasado.
El mandatario dijo hoy que Del Pino presentará la propuesta de creación de un «comité técnico coordinador para todo lo que tiene que ver con la producción, mercado y precio petrolero en los años que están por venir».
Asimismo indicó que propuso, a través de una misiva enviada hoy con el ministro, a los jefes de Estado y de gobierno de los países petroleros acordar cuanto antes una cumbre de presidentes en la que Venezuela quiere proponer que los productores controlen el mercado de hidrocarburos.
Los precios han descendido por debajo de los 50 dólares el barril, desde los más de 110 dólares registrados a mediados de 2014, entre otras causas, debido al superávit de la oferta mundial.
La OPEP está bombeando actualmente 31,57 millones de barriles diarios, muy por encima de los 30 millones que se autoimpuso en el papel, contribuyendo así a la caída de precios que no se estabiliza.
«La actual inestabilidad repercute directamente en las economías de productores y (especialmente) nuestros países del sur, y amenaza con hacer inviables las inversiones necesarias para el sostenimiento en el mediano plazo de la producción petrolera global», alertó Maduro.
Con la intención de frenar el repunte de la oferta y la consiguiente caída de los precios, el Gobierno venezolano ha efectuado este año tres giras internacionales, dos presidenciales y una encabezada por su canciller, Delcy Rodríguez, por países de la OPEP y otros que no forman parte del cartel.
En otros casos, Maduro, Rodríguez y Del Pino han recibido en Caracas a diferentes autoridades de países petroleros, miembros y no de la OPEP.
En una última gira por Rusia, China y otras naciones el mes pasado, Maduro repitió que los productores deben encontrar alguna fórmula que reconozca la relación directa que existe entre el precio y el hecho de que el crudo es un recurso natural no renovable de alto impacto en la dinámica contemporánea productiva global.
Es decir, se trata de «la valorización justa de tan importante recurso» que además de la dinámica propia de la oferta y la demanda registra adicionalmente «actuaciones decisivas» de factores especulativos, a decir de Maduro.

