Cataluña celebra este domingo elecciones para elegir el parlamento autonómico, comicios planteados por los nacionalistas como un plebiscito sobre una eventual independencia y que a media tarde habían registrado una participación que supera en más de seis puntos la de los de 2012.
Dos horas antes del cierre de los colegios, a las cuatro de la tarde la participación era del 63,14 % del censo, 6,84 puntos más que en los anteriores comicios autonómicos, de noviembre de 2012.
A las 13,00 horas el porcentaje de participación había sido del 34,78 %, lo que suponía 5,35 puntos más que en las elecciones de 2012.
Los datos fueron proporcionados por el Gobierno regional, cuya responsable de Gobernación, Meritxell Borràs destacó que la jornada electoral se está desarrollando con normalidad en toda Cataluña.
Borràs explicó que el «interés» que han suscitado estas elecciones se está traduciendo en un incremento de la participación en las cuatro provincias catalanas, donde muchos colegios electorales registran desde primera hora de la mañana largas filas para poder votar.
La participación en estos comicios, que los partidos nacionalistas han planteado como una suerte de plebiscito sobre una hipotética independencia de España, se considera un dato clave, ya que según todas las encuestas los partidarios de la secesión están más movilizados.
Estos partidos se presentan agrupados en dos candidaturas: Junts pel Sí (Juntos por el sí) y los más radicales de la CUP
Los partidos contrarios a la independencia, que se reparten entre cinco candidaturas, han animado durante la campaña electoral a los que rechazan los planes secesionistas a que acudan a las urnas.
El Partido Popular (PP, centroderecha) y Ciudadanos (partido de centro no nacionalista) son defensores de la unidad y centraron su campaña en una oposición frontal a los independentistas.
Como una tercera opción se sitúan el Partido Socialista de Cataluña (PSC), Catalunya Sí que es Pot (Cataluña sí se puede, izquierda no independentista) y Unió, partido nacionalista de centro que este año rompió su tradicional coalición con Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) por su deriva independentista.
Los tres son contrarios a la independencia pero apuestan por buscar opciones que faciliten el diálogo, como la reforma constitucional que proponen los socialistas para conseguir la sintonía de Cataluña con el resto de España.
La Constitución española no contempla la hipótesis de la independencia de las comunidades autónomas que forman España.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha asegurado hoy que no habrá necesidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite suspender una autonomía, en caso de que haya una declaración unilateral de independencia de Cataluña.
García-Margallo ha recalcado en una entrevista con el diario español «El Mundo» que «una declaración inconstitucional de independencia puede ser corregida por el Tribunal Constitucional».
Después de depositar su voto, el actual presidente regional catalán, Artur Mas, que concurre a las elecciones en la plataforma independentista Junts pel Si, afirmó que esta votación «se leerá como un plebiscito» sobre el futuro de Cataluña.

