En víspera de la llegada al país del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien arribó anoche, y la mirada de la comunidad internacional, el gobierno parece cuidarse de no escandalizar sobre la repatriación de extranjeros indocumentados, razón por la que las autoridades competentes evitan abundar cuando abordan el tema, resumiendo en palabras y ofreciendo escasos detalles cuando se refieren al proceso de deportación.
Es así que los diferentes funcionarios de los organismos correspondientes han sido parcos y poco explícitos cuando son abordados por periodistas que requieren información sobre cómo marchan las repatriaciones de extranjeros, en su mayoría haitianos, que no pudieron acogerse al Plan Nacional de Regularización del estatus migratorio.
Se sabe que organismos e instancias internacionales, como el Departamento de Estados de los Estados Unidos, han pedido a las autoridades dominicanas evitar las deportaciones masivas de haitianos.
Alertado de la atención que la comunidad internacional mantiene sobre la República Dominicana por el tema migratorio, el gobierno se inclina a la estrategia de llevar a cabo las repatriaciones de manera callada y apaciguada, para no despertar reacciones que conduzcan a un nuevo alboroto de otras naciones y organismos que le han cuestionado al país su política migratoria.
Interior y Policía
Este lunes, el Ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, apegado a la estrategia de manejar las repatriaciones en bajo perfil, fue parco cuando se le preguntó sobre el particular, y prefirió desviar su respuesta a la entrega de carnets a los extranjeros regularizados, cuya cifra, dijo, anda por los 50,000.
Sobre las críticas que ha recibido la República Dominicana por las repatriaciones, se limitó a reiterar lo que ya es sabido y muchos han repetido, que el país es soberano.
Las autoridades de Migración rehúsan a toda costa ofrecer detalles pormenorizados sobre los operativos que tiene a su cargo sobre las deportaciones, que iniciaron oficialmente el pasado viernes, desde los siete centros de acogida que funcionan en el país.

