El estado de Nuevo Hampshire (Noreste de EE.UU.) acogió el primer encuentro de aspirantes republicanos a la candidatura para la Casa Blanca en 2016, en un calentamiento de cara al primer debate que se celebrará el jueves y en el que el gran ausente fue el magnate Donald Trump, quien lidera las encuestas.
De los 17 aspirantes republicanos, 14 participaron en el encuentro de Nuevo Hampshire celebrado el lunes, de forma presencial o por videoconferencia, siendo las únicas ausencias las de los exgobernadores de Arkansas y Virginia Mike Huckabee y Jim Gilmore, respectivamente, y de Trump.
El magnate inmobiliario, a quien todas las encuestas publicadas durante las últimas semanas dan como favorito por un amplio margen sobre sus más inmediatos perseguidores, justificó su ausencia por un editorial del diario local y co-organizador del evento New Hampshire Union Leader en el que se le criticaba.
A la cita, que no fue un debate sino una sucesión de breves entrevistas a los candidatos uno por uno, sí acudieron los otros dos favoritos a la nominación republicana según los sondeos, el exgobernador de Florida Jeb Bush y el gobernador de Wisconsin, Scott Walker.
Los aspirantes fueron subiendo uno por uno al tablado, donde un periodista local les preguntó sobre cuestiones de economía, inmigración, asuntos sociales y morales como el aborto y acerca de cómo piensan, en caso de salir elegidos, combatir a los demócratas y a su previsible candidata, Hillary Clinton.
Eso sí, en ningún momento, ni el periodista ni ninguno de los aspirantes citaron a Trump, tratando de dejar a un lado la figura que durante las últimas semanas ha eclipsado por completo el debate en el campo republicano.
El propio formato del evento hizo que no se diera una discusión en profundidad sobre ningún asunto, sino que los 14 aspirantes reincidieron en aquellas ideas que ya han expuesto durante la campaña, cada uno tratando de hacerse fuerte en su campo.
Así, el senador por Kentucky Rand Paul defendió «el nuevo Partido Republicano» que él encarna, basado a su juicio en el libertarianismo, el regreso a «las ideas de los padres fundadores (de la nación)» y la oposición a cualquier intervención militar, a menos de que sea el último recurso.
La exconsejera delegada de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, destacó su experiencia y su exitosa carrera en el sector privado, criticó lo que ella considera el «statu quo» político y aseguró que, si llega a ser presidenta, tomará medidas «no populares, pero necesarias» como el recorte del gasto, a la vez que bajará los impuestos.

