SD. El fenómeno del talento del béisbol dominicano en las Grandes Ligas llama la atención a propios y extraños en ese país. Esta temporada, 83 peloteros nacidos en RD estuvieron repartidos en los distintos rosters de las Mayores, y se mantiene así como la nación con más representación extranjera en el mejor béisbol del mundo. Además, récords y un contingente de candidatos a inmortales en el futuro inmediato.
Esa es la cara bonita del béisbol dominicano, que destapa sonrisas. Pero competir a nivel internacional, eso destapa nerviosismo. Conformar un equipo de nivel produce dolor de cabezas. Para algunos todo tiene que ver con recursos económicos, esencialmente. Para otros es el tiempo. Sean las razones que sean, el béisbol dominicano, a nivel olímpico, sigue siendo un tormento.
Después de un oro en los Panamericanos de 1955 y una plata en 1979, este deporte se ha quedado lejos de frotarse las manos, además con un déficit ofensivo marcado, en los últimos tres torneos panamericanos.
En Toronto (3-3) registraron 24 carreras anotadas y 31 permitidas. En Guadalajara (2-2) 26-26 y en Río de Janeiro (1-2) con 17-12, un balance positivo, pero apoyados en un triunfo (16-5) sobre Brasil, un país con poca tradición beisbolera. En total 67 carreras anotadas y 79 permitidas.
En busca de soluciones
Con ese cuadro, lejos de una medalla, siendo RD un país beisbolero, llega el momento de enmendar. Esta ocasión, como ocurrió en los Juegos de Winnipeg 1999, RD recurrió a personal de ligas menores en las Grandes Ligas.
Eso es un factor que el gerente de la selección de béisbol en Toronto, Raúl González, considera que se debe de tomar en cuenta y como ya ocurrió, pues “seguir fortaleciendo relaciones con las organizaciones de MLB, clubes de ligas independientes en Estados Unidos y una supervisión constante sobre los agentes libres que permanecen preparándose en el país, definitivamente constituirá la clave para la estructura de los seleccionados nacionales de cara a corto plazo”. Bien se puede incluir aquí ligas del Caribe.

