La Sociedad Dominicana de Pediatría alertó a sus miembros acerca del desabastecimiento en el país de las vacunas contra el neumococo y les recomendó no dejar de aplicarlas a los recién nacidos, aún tengan que adquirirlas en el sector privado.
La vacuna debe llegar de manera gratuita a cada niño que nace, a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), dirigido a través del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
De acuerdo con las explicaciones, el problema radicaría en una presunta deuda que tiene el Ministerio de Salud con los suplidores, ascendente a unos cuatro millones de dólares, que no paga desde hace unos tres meses.
La falta de abastecimiento de esas vacunas podría provocar que surjan enfermedades que afecten a la población infantil dominicana.
Según el presidente de la Sociedad Dominicana de Vacunología, en el país nacen entre 220 a 230 mil niños por año, muchos de los cuales se iniciaron en ese esquema de vacunación y podrían presentar serios problemas fruto de carencia en la secuencia de la aplicación de su inmunización.
Una comunicación de la Sociedad de Pediatría firmada por su pasado presidente, doctor Santiago Ravelo, precisa que la situación es muy peligrosa porque puede provocar un riesgo para los niños.
El mecanismo de suministro es el siguiente: el suplidor de la vacuna es el laboratorio Pfizer, quien la provee a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien a su vez es que la suministra al Ministerio de Salud Pública.
Contexto
Los datos sobre el problema surgieron en el marco del Congreso Nacional de Pediatría, que culminó este domingo con el pronunciamiento de 110 conferencias en las que fueron tratados los temas de vacunación, infecciones pediátricas, muertes materna infantil y otros.
Durante el evento, el doctor Soto Ravelo informó que su gestión 2013-20015 realizó más de 100 actividades por año.
Sandra Orsini
La recién posesionada presidenta de la Sociedad Dominicana de Pediatría, Sandra Orsini, informó que trabajan en una ley de vacunación, al tiempo que dijo que la ausencia de la vacuna por tres meses da paso a una bacteria que causa una alta morbilidad y letalidad.

