Basilio Belliard es un poeta de amplia formación y de criterios propios, hijos de una experiencia con el quehacer literario, de una entrega y de un oficio que propugna por la lectura sobre todas las cosas, e incluso, siente, piensa, cree, que en República Dominicana hacen falta más escritores lectores, e incluso que se escriba menos y se lea más.
No tiene reparos para hablar desde la crítica misma, a un sistema de cosas que, en el sentido estricto de la crítica literaria, lo lleva a decir que esa crítica que se hace es estéril. Es puntilloso al referir que los escritores dominicanos se olvidan de leer y solo se interesan por escribir, y, hace falta más lectura.
Basilio Belliard piensa, en ese contexto, que nuestra crítica es estéril, carente de imaginación, con algunas excepciones.
“Es una crítica autoritaria y dogmática, solipsista y narcisista, armada de una base teórica importada de Europa. Asimismo, una crítica carente de imaginación creadora, atada a una tendencia estética. Nuestra crítica, desdichadamente, la han ejercido los críticos de formación académica, desde la Academia hacia afuera, y no desde afuera, como sucede en México, donde la crítica de poder ha circulado desde el periodismo cultural, desde las revistas y los suplementos literarios, y donde la crítica académica ha quedado en los intramuros de la escolástica”, amplia aseveración que retrata su sentir.
Puntualiza que los autores jóvenes tienen como tales una experiencia que no tuvimos nosotros ni los autores mayores. En su opinión poseen una mayor cultura digital, mayores destrezas tecnológicas, pero una escasa cultura libresca.
Contrario a muchos de los intelectuales del medio está en desacuerdo con las incursiones constantes en las redes sociales, cree que se trata de participaciones narcisistas y fervorosas en las redes sociales sí que hacen más daño que las capillas literarias.
“Esas redes virtuales están infectadas de banalidades, roban tiempo al cultivo del intelecto, afectan amistades, son triviales, no estimulan el pensamiento crítico porque no se puede revisar o rectificar lo dicho, pues hay que escribir rápido, sin pensar para poder estar en la red y permanecer en un debate estéril. Esos textos no conducen a un libro o a una obra. Es más bien una chercha ociosa y barata. Ya lo dijo hace poco Umberto Eco:” Las redes sociales le dan voz a los imbéciles.
En este conversatorio Basilio Belliard reflexiona sobre su obra, sobre las realizaciones del Ministerio de Cultura a favor del estímulo a la promoción de los autores, explica que siempre ha habido capillas, cenáculos de intelectuales que, a su decir, han hecho menos daño en el país literario, que las redes sociales.
Un diálogo de peso que nos habla sin cortapisas sobre tópicos inesperados, temas que muchas veces surgen y que hace tiempo buscan respuesta, aquí la tienen.

