PARIS, Francia.- El comité ejecutivo de la UEFA, gobierno del fútbol europeo, debe validar este lunes y martes en Praga medidas de flexibilización del fair-play financiero (FPF) con el objetivo de que los clubes puedan aumentar sus inversiones en jugadores sin que eso suponga abrir la puerta una fiebre derrochadora.
El presidente de la UEFA Michel Platini dio pistas el pasado 20 de mayo en el sitio web del organismo: «El objetivo del fair-play financiero sigue intacto. El fair-play se va a mantener. Simplemente trabajamos para pasar de un periodo de austeridad a otro donde se pueda proponer más oportunidades de crecimiento sostenible», declaró.
«Los acuerdos existentes seguirán en vigor. En consecuencia, esto no tendrá ningún efecto sobre las obligaciones deportivas y las contribuciones financieras», añadió.
El principio del FPF es simple: para participar en competiciones de la UEFA, los clubes no deben gastar más de lo que generar, bajo amenaza de sanciones que pueden ir desde la imposibilidad de fichar hasta otras medidas más severas como la exclusión de los torneos continentales, como le ha ocurrido por ejemplo al Dínamo de Moscú, que no podrá jugar la próxima edición de la Europa League.
– PSG y City, casos mediáticos y atípicos
En otras palabras, si el agente Mino Raiola pide 100 millones de euros por el traspaso de Paul Pogba (Juventus), el París SG, sancionado por incumplir el FPF, tiene pocas posibilidades de fichar al deseado centrocampista francés. El Manchester City, en el mismo caso que el PSG, tendrá algo más de maniobra gracias a los derechos televisivos faraónicos de la Premier League.
En el caso del PSG, en propiedad de Catar desde 2011, los expertos de la UEFA estimaron que el contrato que firmó el club de la capital francesa con QTA, la oficina de turismo del emirato, no valía los 200 millones de euros que se anunció oficialmente, sino solo la mitad y por ello impusieron restricciones al campeón francés: una máximo de 60 millones para fichajes, salvo en el caso de que venda alguna de sus estrellas para equilibrar balances.
Los casos del PSG y del Manchester City son los más mediáticos, pero también los más atípicos, puesto que esconden el verdadero fin del FPF, que no era otro que el de evitar la bancarrotas de los clubes europeos que vivían por encima de sus posibilidades.

