Con carteles y papeles en sus manos, cientos de inmigrantes haitianos, entre ellos trabajadores de ingenios azucareros, trataron ayer de entrar por la fuerza al Ministerio de Interior y Policía, por lo que fueron dispersados con gases lacrimógenos por miembros de la Policía Nacional.
Varias personas resultaron afectadas por los gases, incluida la inmigrante haitiana Marie Louise, con ocho meses de embarazo, quien sufrió un desmayo.
La situación se tornó tensa en las inmediaciones del edificio de Oficinas Gubernamentales Juan Pablo Duarte (El Huacal), donde miles de inmigrantes tratan de completar el proceso para el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, cuyo plazo vence mañana.
Compatriotas de la señora Louise llamaron al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 para que la socorriera, pero al retrasarse se la llevaron en brazos a la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, ubicada en esas inmediaciones.
Joselín Durosier, esposo de Lousie, dijo que a los haitianos no se les trataba bien y que a su esposa no solo le afectó la bomba lacrimógena, sino que fue empujada por los agentes.
De su lado, Jesús Núñez, vocero de los trabajadores cañeros, dijo que los cañeros haitianos realizaron la manifestación para presionar a las autoridades de Interior y Policía para que los dejen entrar y así concluir sus inscripciones en el Plan.
“Primero, nosotros queremos que hagan una extensión en las horas de trabajo; en segundo lugar, que se les permita a los trabajadores cañeros comenzar a identificarse en el plan, y en tercer lugar, que se cumpla con los acuerdos migratorios que están establecidos, que es algo que no se cumple”, indicó.
Aseguró que Interior y Policía solo ha entregado 32 identificaciones de las más de diez mil que les deben entregar a los cañeros. Mientras que la embajada de Haití ha entregado 3,000.

