Las fuerzas kurdas de Siria lucharon ayer domingo contra los yihadistas del grupo Estado Islámico por el control de una ciudad clave en la frontera con Turquía, por donde empezaron a cruzar refugiados que huían de los combates. Con el apoyo de los rebeldes sirios y de los ataques aéreos de la coalición internacional dirigida por Washington, los kurdos llegaron a la entrada de la ciudad de Tall Abyad (norte), fronteriza con Turquía y un importante punto de aprovisionamiento para los yihadistas.
“Hemos llegado a 50 metros de la entrada este de la ciudad y seguimos combatiendo al EI con dificultad”, declaró Husein Khojer, comandante de la milicia kurda siria (YPG) en Tall Abyad. “Estamos luchando por el control del primer retén”, añadió el comandante.
“Las fuerzas kurdas están en la entrada sureste pero no han entrado todavía en la ciudad”, afirmó por su parte Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Según los kurdos, el objetivo es privar al Estado Islámico de un punto vital de entrada de combatientes y material, destinados a la ciudad de Raqa, más al sur, la “capital” del califato proclamado por los yihadistas en los territorios bajo su control en Siria e Irak. Los combates obligaron a huir de sus casas en los últimos días a cientos de sirios residentes en la zona, que se dirigieron a la frontera con Turquía.
Desde hace dos días, el ejército turco tuvo bloqueados a esos refugiados, pero finalmente, Ankara dio ayer la orden de dejarlos entrar ordenadamente por el paso fronterizo de Akçakale.

