Samaná. Aunque en escenarios diferentes, en varias comunidades de esta provincia cientos de personas vivieron ayer las mismas escenas de dolor y llanto, al despedir en sus últimas moradas, a nueve de las 13 personas que murieron en el accidente vial ocurrido en la autopista del Nordeste, la tarde del pasado jueves y que, además, dejó un saldo de 24 heridos.
En horas de la mañana, en el municipio Las Terrenas, miles de personas se lanzaron a las calles, a despedir los restos de ocho de sus compueblanos hasta el cementerio local, donde se dieron cita familiares y amigos de las víctimas, así como autoridades civiles y militares y habitantes de este pueblo que abandonaron sus habituales tareas cotidianas.
En tanto, en horas de la tarde, otra multitud desconsolada, entre lagrimas y lamentos, salió acompañando el cortejo fúnebre desde la comunidad La Majagua, para dar sepultura en el cementerio municipal de Sánchez, a Sisnely Cepeda, de 52 años.
En una larga fila de automóviles, franqueados por decenas de motoristas, en todo el trayecto sólo se escuchaba la música cristiana difundida en el primer vehículo que encabezaba la marcha fúnebre, que a su paso recibía muestras de pesar y lamento de los residentes en la zona.
Cepeda fue sepultada, tras la lectura de varios salmos de la Biblia realizada por el pastor Miguel Ángel Rodríguez Sánchez, y las gracias por el apoyo recibido ofrecidas en nombre de los familiares por Marisol Cepeda, sobrina de la fallecida.
José Alfredo Avelino, esposo de la occisa, dijo a DL que la señora se dedicaba a la venta de ropa, y que viajaba de Santo Domingo a su comunidad con mercancía que había adquirido, bolsas que todavía están en poder de la Policía, pues la institución no ha concluido las investigaciones.
Cepeda tenía cuatro hijos, tres hembras y un varón, que con dolor y llanto les decían en el cementerio «hasta luego madre, esto no es una despedida».
Avelino lamentó que le había aconsejado a su esposa, con quien tenía 24 años de casado, hace tiempo, que dejara ese negocio, porque ella «ya no tenía muchachos chiquitos», y aunque dejó de ir a comprar a Dajabón, iba con esos fines a Santo Domingo, y en ese viaje de regreso encontró la muerte.
A poca distancia del cementerio, familiares y amigos velaban al estudiante Cristian Daniel Fermín, de 18 años, que residía en la Independencia número 13, en el municipio Sánchez.
El joven estudiaba odontología en la Universidad Federico Henríquez y Carvajal en Santo Domingo, informó su tía Luisa Caridad Jazmín.
Se quejó de la forma en que los choferes de autobuses manejan en la autopista del Nordeste, donde según afirmó, el tránsito desde Santo Domingo a Samaná es muy peligroso.
«Con una música alta, a velocidad demasiada elevada, y no entienden. Uno les dice vayan al paso, si saben que no pueden manejar, que no están en ese momento práctico para manejar, pues, mande a otro, digo yo», expresó Jazmín.
El estudiante será sepultado hoy, a las 10:00 a.m. Era hijo de Dolores Fermín y Manasés Paca, residente en Holanda, quien llegaba al país en horas de esta madrugada.
Los ayuntamientos de Las Terrenas y Sánchez declararon tres días de duelo y las banderas nacional y municipal estaban a media asta. Las escuelas suspendieron la docencia y eran nulas las actividades festivas.

