SANTO DOMINGO.- El Dr. Herbert Stern Díaz nos presentó su libro “Medicina dominicana”, obra de la que tuvimos el gran honor de escribir su prólogo. Una compilación muy completa y detallada de la evolución histórica de todo el siglo XX de la medicina en nuestro país, en dos tomos.
Es en verdad una acuciosa revisión de lo acontecido en la medicina dominicana desde nuestros inicios como nación, hasta la década de los 90.
El prominente oftalmólogo, con esta obra de grandes luces, reivindica al mundo científico nacional, reiterando que cada vez es más frecuente el que se haya revertido en el mundo de las ciencias el desprecio que antes se tenía hacia la historia y, por lo tanto, también con este cambio se revaloran los aportes científicos a la buena salud, aumentando el número de cientistas y estudiantes capaces de apreciar inteligentemente el verdadero espacio de las ciencias médicas en nuestra sociedad.
Conociendo las dificultades para la investigación científica en nuestro medio, máxime las de orden históricas y cronológicas, apreciamos grandemente el trabajo titánico desarrollado por el autor.
En esta obra el Dr. Stern nos describe con detalles la evolución de la medicina en nuestra media isla. Nos lleva de la mano con una cronología muy meticulosa en la evolución de nuestra medicina, desde los brujos y sus brebajes hasta los años 90. De importancia, revisa la formación de los primeros médicos dominicanos, iniciando con los períodos en que se impartía docencia en las casas de los profesores, luego las juntas médicas, hasta que derivaron en las actuales facultades de medicina.
Deseo destacar lo explícito de esta obra, en lo que respecta a la descripción de los recursos humanos, hace un ordenamiento de esos años iniciales de la medicina nacional, los listados de los diferentes servicios de las clínicas privadas y de la Secretaría de Salud Pública, hasta la formación de las distintas especialidades médicas, con una historia pormenorizada de su evolución.
Algo muy novedoso que convierte este muy completo tratado histórico en una obra muy diferente, es que nos presenta el registro ordenado de todos los médicos participantes en dichos servicios. Nos muestra las biografías de los fundadores de cada especialidad.
La revisión cronológica de los primeros congresos y jornadas científicas de los médicos dominicanos innova en esta obra, y la hace una referencia obligada para los que mañana tengan interés en conocer en pormenor la evolución y desarrollo de nuestras diferentes disciplinas médicas, de este saber humano que resguarda el bien más preciado que tiene el ser humano, la salud.
Por igual, revisa la evolución de las publicaciones médicas, desde los primeros intentos bibliográficos hasta nuestros días, reconociendo que, hasta la fecha, no se han logrado los objetivos de disponer de buenas publicaciones periódicas, salvo honrosas excepciones que nos enorgullecen.


