Durante la semana pasada las salas de redacciones de las secciones de economía de los medios de comunicación recibieron una cantidad fuera de lo común de notas de prensa en las que diversas instituciones financieras informaban sobre mejoras en sus calificaciones riesgo por parte de Fitch Ratings.
La razón tras ese flujo de buenas noticias es que el 21 de noviembre pasado, esa agencia calificadora mejoró el riesgo soberano de largo plazo en moneda nacional y extranjera de República Dominicana, al llevarlo a “B+” desde “B estable”.
Para Fitch, este aumento de la calificación soberana para República Dominicana refleja “la resistencia del país a condiciones domésticas y externas adversas”. Destaca de su economía su estructura basada en servicios diversificados, y su clima de negocios competitivo, “con prospectos de crecimiento e inversión de mediano plazo”.
Un indicador diario muy utilizado de riesgo país es el de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI, por sus siglas inglés) que es calculado por JP Morgan Chase.
El riego país refleja todos los riesgos inherentes en las operaciones internacionales financieras de un país con otro, lo que incluye especialmente los de financiamientos. Este indicador está relacionado con los riegos soberanos de cada país.
El EMBI viene a ser la diferencia de la tasa de interés que pagan los bonos denominados en dólares, emitidos por países emergentes (en este caso República Dominicana), y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, que por alguna razón se consideran “libres” de riesgo (cero riesgo).
Los datos actualizados al 11 de diciembre de 2014, que sobre este indicador pública la Dirección General de Crédito Público, revelan que el EMBI dominicano se situó en 388 puntos básicos (por encima de la tasa de interés que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos).
En diciembre se observa un incremento generalizado de este indicador. Sin embargo, el de República Dominicana aún se mantiene menor al promedio global (412 pb), y muy por debajo del promedio latinoamericano (538 pb). La mejora del riesgo soberano dominicano refleja la percepción que se tiene sobre el país en conjunto, lo que este caso impacta favorablemente en la banca del país.

