SEVILLA, 21 de noviembre.- La duquesa de Alba, la aristócrata con más títulos nobiliarios del mundo y fallecida ayer a los 88 años, fue despedida hoy en Sevilla con un aplauso popular y una misa en la que estuvieron presentes autoridades del Estado español.
Un aplauso espontáneo acompañó después el recorrido del coche fúnebre con los restos de la duquesa desde el Ayuntamiento hasta la catedral de Sevilla, para simbolizar el afecto de los ciudadanos por una figura de la que siempre se destacó su deseo de no someterse a los dictados sociales propios de carácter noble.
Miles de personas se congregaron en ese recorrido para dar palmas «por sevillanas», un tipo de aplauso acompasado y rítmico.
En la catedral esperaba el arzobispo emérito de Sevilla, cardenal Carlos Amigo Vallejo, que ofició la misa de funeral.
La infanta Elena, hermana de Felipe VI, representó al rey de España en la ceremonia, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, estuvo presente en nombre del Gobierno español, junto a autoridades locales.
Entre ellos los hijos y el viudo de Cayetana de Alba, a la que el arzobispo definió como «noble por herencia y noble, muy noble, de corazón. Noble en el servicio a los más necesitados».
El féretro de la aristócrata estaba cubierto con la bandera de España y la del emblema de la Casa de Alba.
Tras la ceremonia religiosa los restos de Cayetana de Alba fueron trasladados a un cementerio sevillano para su incineración, ya en un acto privado.
Las cenizas de la duquesa serán repartidas, una parte será depositada en la sevillana iglesia del Cristo de los Gitanos, de la que era muy devota, y que ella misma financiaba.
Está previsto que el resto se lleve al panteón familiar que la Casa de Alba tiene en un convento de Loeches, una localidad próxima a Madrid.
En 2011, antes de casarse con su tercer marido, Alfonso Díez, Cayetana de Alba repartió entre sus hijos su herencia, cuantificada en unos 3.000 millones de euros (unos 4.000 millones de dólares).
Palacios, residencias y fincas agrícolas en diferentes puntos de España figuran entre sus posesiones, así como una notable colección de obras de arte, con piezas de Goya, Tiziano, Chagall o El Greco.
Su hijo mayor, Carlos Fitz-James Stuart, de 66 años, es el nuevo duque de Alba, una dinastía aristocrática que empezó en el siglo XIV.

