Santo Domingo.-Llegué a mi casa después de un árduo día de trabajo.
Minutos antes unas nubes de lluvia presagiaban un aguacero.
Con el calor del día subo a la azotea procurando el aire fresco que todavía no tiene precio.
Pese a la amenaza, el sol de despedía destellante.
Su despedida me animó a buscar la cámara para no ser de los pocos testigos de las maravillas de Dios.
Pasaron no más de 10 minutos en el proceso de metamorsfósis cromática visto en el cielo, tal cual si posara una experimentada modelo para una portada de una importante revista mundial.
Ni mi prosa , ni mis versos, ni mis textos, ellos núnca reflejarían tantos destellos para describir el momento de pasión visual de colores, que en un aparente maridaje celebraban la vida en todo lo alto.
Al parecer tantos colores se convirtieron en mariposas, y como la «felicidad del podre dura poco» ellas volaron y se sumergieron en la noche. 

Escrito por : Jorge Casado



