La Virgen de la Altagracia, es considerada por los feligreses de la Iglesia Católica en el país como la madre protectora y espiritual del pueblo dominicano.
En el siglo XX, Nuestra Señora de la Altagracia fue coronada dos veces: por el Papa Pío XI, 1922 y por el Papa Juan Pablo II, 1992.
En 1924 el Congreso de la República Dominicana decretó la celebración de Nuestra Señora de la Altagracia como Fiesta Nacional el 21 de enero.


