Cifras oficiales indican que 32.6% de la energía que sirven las empresas distribuidas a los consumidores no se factura; de ese porcentaje el 10.5% corresponde a pérdidas técnicas vinculadas con la energía disipada en los conductores en el proceso de distribución, así como por averías o mal funcionamiento de transformadores, medidores y otros dispositivos eléctricos. Las pérdidas no técnicas representan el 22.1% y están asociadas con energía servida, consumida y no facturada, ya sea por deficiencias en la gestión comercial, o expresamente por el robo.
El costo anual de las pérdidas de distribución se estima en US$664 millones de dólares calculados al precio medio que las tres distribuidoras (Edenorte, Edesur y Edeeste) le compran la energía a los generadores (16.55 US$ Cents/kWh).
Experiencias locales como internacionales demuestran que es posible reducir las pérdidas totales de energía por debajo del 13%. Por ejemplo, las tres empresas distribuidoras dominicanas tienen 1.9 millones de clientes, 7,136 empleados a mayo del 2014, compran alrededor de 12,000 GWh anuales y facturan alrededor de 8,000 Gwh, y las pérdidas de energía se encuentran en 32.6%. La empresa distribuidora EDENOR en Argentina, le da servicio a 2.8 millones de clientes, tiene 3,598 empleados, compran 24,900 GWh de energía anual y venden alrededor de 21,600 GWh y sus pérdidas totales de energía oscilan entre 12 y 13%.
La empresa Argentina Edenor al momento de la privatización en el año 1992 tenía pérdidas alrededor de 30%, y sólo las no técnicas (robo e ineficiencia comercial) representaban el 21%, todo muy parecido al caso actual dominicano. Cinco años más tarde, en el 1997 bajaron las pérdidas globales a 11.7% y en el año 2000 la redujeron a 10%.
¿Las distribuidoras que tienen menos pérdidas de energía son las que más barato venden la electricidad? La realidad nos muestra que no. En tal sentido, podríamos citar varios casos de países en la región incluyendo a Jamaica, Puerto Rico, algunos países centroamericanos y todas las islas del caribe donde la realidad es inversa a la nuestra; tarifas más elevadas y menores pérdidas. El caso más próximo es el del Consorcio Energético Punta Cana-Macao (CEPM) que tiene 18,400 clientes residenciales de todos los estratos económicos, tienen tarifas sin subsidios que resultan ser más elevadas que las subsidiadas por las tres EDE y las pérdidas totales se encuentran en 5.42%.
¿Qué hacer para que las EDE reduzcan las pérdidas de energía? Para ello se requiere entendimiento, voluntad, decisión, identificar proyectos y gran inversión de recursos. Está demostrado que la inversión de más rápido retorno es la que se hace en distribución. Las tres distribuidoras tienen casos de éxitos acondicionando las redes e instalando contadores tele-medidos y sistemas prepagos.
La tele-medición permite monitorear a distancia el patrón de consumo del cliente. Informes de la CDEEE y las EDE indican que hay instalados 279,277 tele-medidores lo que equivale al 14.3% del total de clientes. Por medio de esos medidores se monitorean alrededor de 370.9 GWh/mes, correspondiente al 55% de la energía facturada. Las pérdidas en los circuitos donde más del 60% de sus clientes son tele-medidos oscilan en 13.3%; y en los circuitos donde menos del 30% de los clientes son tele-medidos las pérdidas suben a 42.8%.

